Estrategia de Combate



Esta sección se ocupará de tácticas de combate y defensa, de cómo controlar a tus tropas y de cómo contraatacar. Cubriremos el siempre importante asunto del reconocimiento y llegaremos a cuestiones como control de unidades, formaciones, armas combinadas y otros aspectos que debes conocer.

El reconocimiento


Siempre es importante explorar el mapa, no una o dos veces, sino de modo continuado. Debes usar la unidad de Caballería de Exploración con la que comienzas el juego para localizar todos los nodos de recursos, las Reliquias y las posiciones enemigas; a continuación, seguirás explorando para ver si el enemigo construye nuevas bases, erige Murallas o intenta controlar nuevos nodos de recursos. Resulta una buena idea construir Puestos Avanzados en los yacimientos de recursos, para tener una idea muy clara en todo momento sobre el estado en que se encuentran. En cualquier momento en que te encuentres inactivo, esperando que algo acabe de construirse, dedícate a explorar.

Controles


Procura usar grupos numerados, así podrás escogerlos y dirigirlos mejor en el calor de la batalla. Asigna tus varios tipos de unidades a distintos números; de ese modo, si necesitas que un solo tipo de unidad realice una determinada acción, como que tu Caballería Ligera ataque una Catapulta, podrás hacerlo sin necesidad de tener que picar y arrastrar sobre todo tu ejército, distrayendo su atención. Puedes designar la Infantería como 1, la Arquería como 2, la Caballería como 3, etc., etc. Utiliza tan a menudo como te sea posible las teclas de acceso rápido, y memorízalas cuanto antes mejor. Asigna Puntos de Encuentro para todas tus unidades militares; es más sencillo manejarlas así. Cuando finalmente entres en combate, deja que tu Infantería y tu Caballería ataquen por sí mismas, pero asigna objetivos a los Arqueros y a las Armas de Asedio.

Formaciones


No tienes por qué usar las formaciones, pero pueden resultarte útiles. Cuando vayas a mover unidades lentas y delicadas, como los Monjes y las Armas de Asedio, es una buena idea hacerlo en formación de cuadro; el ordenador distribuirá las unidades correctamente, con el fin de proporcionar protección a quien más lo necesita. Cuando avistes al enemigo, puedes cambiar a la formación de flanqueo, que dividirá a tu ejército en dos alas que convergerán sobre el enemigo intentando rodearle. Esta es una buena formación para tus unidades de Caballería. La formación escalonada es muy útil para los Arqueros de a Pie, puesto que minimiza los daños que pueden sufrir ocasionados por las Catapultas. Generalmente, la formación se moverá a la velocidad de las unidades más lentas; por ello, procura no mezclar unidades de Caballería y de Arqueros a Caballo con otras unidades en la misma formación; estos dos tipos de unidades deben estar listas para responder rápidamente a ataques imprevistos, y si las unes a otras unidades, retardas su actuación.

Controles


No ganarás partidas en este juego a menos que seas capaz de usar múltiples unidades juntas. La Infantería es la columna vertebral del ejército, pero resultan presa fácil para Catapultas y Arqueros; así pues, hay que dotar a los infantes de soporte y apoyo. La formación más común de armas combinadas consiste en utilizar Infantería y Arqueros a la vez, puesto que los Arqueros pueden proporcionar fuego a distancia para cubrir a la Infantería contra los ataques de otras unidades. Incrementa la complejidad de tus fuerzas añadiendo Caballería Ligera, que puede perseguir unidades de asedio cercanas y eliminar a los Guerrilleros que ataquen a tus Arqueros, además de atacar también a Arqueros enemigos. Si añades Armas de Asedio, podrás atacar edificios apropiadamente; los Arqueros no son demasiado eficaces contra los mismos, y la Caballería es simplemente decente en ese cometido. Sin embargo, si usas Armas de Asedio, procura disponer de Infantería para protegerlas. Como fuerza de ataque rápido, es muy recomendable usar Caballeros y Arqueros a caballo; pueden alcanzar a cualquier otra unidad, destruirla y desaparecer; son ideales para eliminar Arqueros, Monjes y Armas de Asedio, y causan mucho daño en la Infantería. Sobre el agua, procura usar combinaciones de una docena de Galeones, media docena de Brulotes y un puñado de Galeones Artillados; podrás así defenderte y atacar otras flotas, y atacar tranquilamente las defensas costeras.



 

Formaciones


Si te enfrentas a gran cantidad de Arqueros, construye Guerrilleros y Catapultas; si te ataca la Caballería, construye Piqueros; si es la Infantería la que avanza, entrena gran cantidad de Arqueros. Contra los Monjes, Caballería y Arqueros a Caballo; contra las Armas de Asedio, Caballería Ligera. Cuando lleguen los Elefantes, contéstales con Monjes y Piqueros; si encuentras Caballeros de la Orden Teutónica, utiliza Monjes y Arqueros a caballo; contra los Arqueros a Caballo, Camellos y Caballería.

Destruir una ciudad


Al principio del juego, es difícil destruir una ciudad, como ya hemos dicho. Tendrás que esperar hasta la Edad de los Castillos puesto que la mejor forma de destruir una ciudad es empleando varios Arietes. Si quieres montar un ataque en la Edad Feudal, envía una docena o más de Arqueros para que eliminen a los Aldeanos, con el fin de debilitar las defensas del Centro Urbano; acompáñalos con dos docenas de Hombres de Armas como poco. En la Edad Imperial, tus opciones son muchas más, evidentemente: puedes emplear Lanzapiedras y Cañones de Asedio, acompañados por Arqueros a Caballo para protección a distancia y Caballeros para enfrentarse a la Infantería.


Mejora tus unidades tan pronto y tan a menudo como te sea posible. Las mejoras de ataque y de defensa pueden dar un giro radical a una batalla. Aunque las unidades individuales sean ligeramente más potentes, es cuando las empleas en grupo cuando puedes ver los resultados de toda esa fuerza combinada. Si empleas muchos Arqueros, debes investigar rápidamente fabricación de flechas y las mejoras siguientes; igualmente, debes mejorar la Infantería lo antes posible. Para enfrentarte con muchos Arqueros, es importante mejorar los blindajes de las unidades, minimizando así los daños a corta distancia. Procura investigar estas mejoras en cuanto saltes de Edad.

Consejos y Tácticas


A continuación, unos pocos consejos y tácticas para recordar. Algunos están explicados con más detalle en otros lugares de esta guía, bajo el encabezamiento de cada unidad, pero allá va una referencia rápida:

  1. Mantén a tus Arqueros a Caballo fuera de tiro y hazles atacar después de que tu Infantería esté atacando a las tropas enemigas.
  2. Tienta al enemigo con un puñado de Arqueros a pie, pero mantén a tus Arqueros a Caballo escondidos y listos para la acción.
  3. Del mismo modo, usa tus Escorpiones para engañar al enemigo y luego atácale con la Caballería.
  4. Construye Torres en las fronteras enemigas y dentro de su propio territorio.
  5. Construye edificios militares cerca de las ciudades del enemigo y envía tropas contra él colocando puntos de encuentro dentro de la ciudad.
  6. Si planeas un ataque rápido y estás construyendo Torres o un Castillo cerca de las líneas enemigas, asigna muchos Aldeanos a la construcción de un solo edificio para acelerarla.
  7. Localiza y toma las Reliquias que puedas porque te proporcionarán un flujo continuo de oro tan pronto como las deposites en tu Monasterio.
  8. Guarniciona a tus unidades heridas dentro del Castillo para que sanen. Puedes hacerlo con todas las unidades excepto con las Armas de Asedio.
  9. Construye edificios militares cerca de las ciudades del enemigo y envía tropas contra él colocando puntos de encuentro dentro de la ciudad.

 

 





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